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El Voto Inmortal

El Voto Inmortal

Ritual Del Vampiro 3

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Una joven que se enfrenta a la muerte, un vampiro en una carrera contra el tiempo y una guerra inminente que podría ser el fin de todo...

Cuando Drake y yo llegamos a nuestro nuevo hogar, pude fingir que todo había sido un sueño, una pesadilla. Aquí, estamos seguros, felices y juntos.

Nuestra seguridad y comodidad son solo temporales.

Drake y yo sabemos que para alcanzar la paz que buscamos, para ser de verdad libres del pasado, necesitamos volver y luchar. Necesitamos poner fin a este caos y locura. Necesitamos enfrentarnos a los vampiros, a las brujas, a los hombres lobo, y necesitamos ganar.

Pero desde que huimos de la última batalla, he estado enferma y solo empeoro. Si no podemos encontrar una manera de salvarme, moriré pronto.

Solo espero que sea después de ganar esta guerra.

Una emocionante y misteriosa novela de romance paranormal, El Voto Inmortal es una exquisita historia de fantasía para jóvenes adultos protagonizada por un melancólico príncipe vampiro y una vivaz bruja reina. Los fans de Sombra de vampiro y Crónicas Vampíricas se volverán adictos a esta serie.

Capítulo 1

El sol y la luna aún juegan al escondite, como si todo está bien en el mundo. Es difícil creer que pasó más de un mes desde que Thea, Luana, Thomas y yo huimos del castillo DuMoir. Es difícil creer que conocí a Thea hace solo dos meses y que todo cambió desde entonces.

—Tome, mi príncipe. —Thomas me entrega un vaso lleno de sangre.

Con la mirada fija en el exterior, en el cielo que se oscurece, tomo el vaso de él. 

—¿Cuántas veces tengo que decirlo? Ya no hace falta que me llames príncipe. Perdí ese título cuando se derrumbó el castillo. —Thea lo derribó con su magia, pero fue idea mía. Me pongo a pensar en lo inteligente que fui, aunque no puedo cambiar eso—. Y no necesitas servirme cosas, ni atenderme. Ya no eres mi esclavo de sangre. Eres mi amigo.

—Lo sé, lo sé —dice Thomas—. Es la fuerza de la costumbre, supongo.

—Sin embargo, eres bueno para convertirte en materia. —Lo miro. Su forma aún es una masa blanquecina parecida a su antiguo cuerpo, pero menos transparente. También es capaz de permanecer en esa forma durante más tiempo—. Has estado practicando. 

—Todavía es un trabajo en progreso —admite Thomas—. Esta mañana se me cayó un cuenco de cristal en la cocina. A Luana no le hizo ninguna gracia.

La esquina de mis labios se curva.  

—Ya lo creo. —Luana es muy temperamental y se enfada con facilidad. Además, el hecho de estar atrapada en la cama durante la mayor parte del último mes no ayuda a su estado de ánimo—. Tenemos que darle un respiro, sin embargo. Ha sufrido mucho.

—Todos lo hemos hecho —murmura Thomas. 

Todos pasamos por mucho.

Thomas fue asesinado y ahora es un fantasma, atrapado en este mundo. Luana fue traicionada por su manada y dada por muerta. Thea descubrió que es la bruja reina, pero perdió el corazón de su aquelarre a manos de la princesa Morda, quien parece decidida a matar a Thea.

En cuanto a mí, asesiné a Alex, el bastardo que arruinó el aquelarre DuMoir, pero el castillo se derrumbó, y los vampiros están muertos o dispersos.

Huimos por necesidad, aunque nos preparamos para contraatacar. 

—¿Cómo está Thea?

Suspiro. 

—Se despertó mejor esta tarde. 

—¿Todavía no sabes lo que tiene?

Sacudo la cabeza. Desde que llegamos a esta casa hace casi cinco semanas, Thea se siente mal. Está débil, mareada y duerme mucho. 

—Apostaría toda mi fortuna a que la princesa Morda le echó una maldición antes de huir del castillo. —Tiene que ser eso. Thea ya lanzó todos los hechizos que se le ocurren. No hay ninguna señal de maldición o lesión interna. No hay nada malo en ella. Pero si la princesa Morda maldijo a Thea, puede pasar desapercibido—. Espero que esta persona que Luana conoce pueda decirnos más sobre ella. Y arreglar lo que sea que esté mal.

—¿Así que Thea va a venir?

—Ella quiere. —Espero que aún se sienta bien cuando llegue la hora de partir.

La forma de Thomas parpadea. 

—Estoy tan cansado de esperar.

—Lo sé, pero no podíamos hacer nada hasta ahora. —Nos habríamos reunido con la amiga de Luana antes, si hubiéramos podido, pero Luana fue herida de gravedad en nuestra huida del castillo. Incluso con su capacidad de curarse de loba y los hechizos de curación de Thea, tardó un mes en recuperarse, y aún no está del todo curada.

Pero, al igual que nosotros, está cansada de esperar.

El sol cae, y el cielo anaranjado se transforma en azul. A veces, el mundo exterior parece un país extranjero, un planeta lejano, una película de fantasía de la que no formamos parte.

Pensé en dejarlo todo muchas veces. Sé que Thea también lo pensó. Pero no es tan sencillo, ya no.

—No puedo esperar a que esto termine —dice Thomas en voz baja—. Una vez que ganemos esta lucha, esta guerra, podré centrarme en mi propio problema. —Se mira las manos—. Podré descubrir quién mató a mis padres y ser libre.

Se me revuelven las tripas.

Puedo acabar con su miseria justo ahora. Puedo darle paz. Pero cada vez que abro la boca para decírselo, las palabras no salen. Casi lo crie. Sé que se preocupa por mí como su hermano mayor. ¿Qué pasará si le digo que maté a sus padres? ¿Encontrará la paz? ¿Dejará este mundo? Si lo hace, será con ira en su corazón.

Me aclaro la garganta. 

—Todavía tenemos mucho que hacer antes de eso.

—Lo sé. —Deja escapar un largo suspiro—. Ya casi se pone el sol. Voy a ver cómo está Luana.

Con eso, desaparece a través de la pared.

Miro el cielo que se oscurece, seguro de que esto es una especie de castigo. ¿Por qué? ¿Por ser un vampiro? ¿Por matar vidas inocentes? ¿Por no decirle a Thomas la verdad desde el principio?

Exhalo profundo. Hice tantas cosas malas en mi larga vida que ni siquiera me gusta recordarlas. Me arrepiento de la mayoría de ellas, aunque sé que hubo momentos en los que no tuve elección: mi única opción era hacer algo malo. 

Sus suaves pasos resuenan en mis oídos. No importa lo sigilosa que sea, siempre la escucho llegar.

Miro por encima de mi hombro mientras ella empuja la puerta y entra en mi estudio. Me ve de pie frente a la ventana y me sonríe. Y, como por arte de magia, todo el arrepentimiento, la culpa y la tristeza me abandonan. Thea tiene ese efecto en mí. Cada vez que me mira con tanto orgullo y amor en esos brillantes ojos grises, me olvido de todo lo malo, de todo lo oscuro, de todo lo feo. Juntos, tenemos grandes planes para un futuro brillante, no solo para nosotros dos, sino para todos los sobrenaturales.

—Mierda —susurra, cierra la puerta tras ella—. Y yo que pensaba que esta vez te iba a pillar.

Una esquina de mis labios se curva. 

—Nunca serás capaz de acercarte sigilosamente a mí.

Camina hacia mí y se encoge de hombros. 

—No hará daño intentarlo.

—No, no lo hará. 

También puedo decir que, además de sus pasos, su dulce aroma la delata. Puedo olerla aunque esté a más de cien metros de mí. Los vampiros tenemos un mayor sentido del olfato, pero yo creo que es más que eso. Es como la atracción que yo siento hacia ella y que ella siente hacia mí. Estoy seguro de que el hecho de que su olor es tan fuerte y seductor para mí se debe al vínculo que compartimos.

Cuando Thea está al alcance de la mano, la agarro del brazo y la atraigo hacia mí. Le rodeo la cintura con los brazos y apoyo la cabeza en su hombro, aspiro más de su adictivo aroma.

Ella me rodea el cuello con sus brazos. 

—Hola a ti también —susurra, con un tono ronco. El deseo me recorre. Mis colmillos se alargan y rozo sus afiladas puntas sobre su piel. Inhala con fuerza—. ¿Qué intentas hacer?

—Solo disfrutar de mi amada. —Obligo a mis colmillos a retirarse. Aunque Thea aún me ofrece su sangre, intento tomar solo un pequeño sorbo algunas veces porque ella está muy débil. Es un alivio escuchar el latido estable de su corazón y verla tan fuerte. Me aparto y la miro, a sus hermosos ojos, a sus mejillas sonrosadas, a su pequeña nariz, a sus labios rosados. Parece estar sana—. Me alegra ver que te sientes mejor.

—Es bueno sentirse mejor. —Se pone de puntillas y roza sus labios con los míos. Una sacudida me recorre el corazón—. Si no nos fuéramos pronto, te invitaría a volver a nuestro dormitorio.

Un gruñido sale de mi pecho. 

—Bueno, podemos llegar unos minutos tarde.

Ella se ríe. Ese sonido feliz me golpea con fuerza. Diablos, cómo me gusta verla feliz. Cierro mi mano alrededor de su nuca y aplasto mi boca sobre la suya. No se resiste. Nunca lo hace. En cambio, abre su boca para mí y me deja tomar todo lo que quiero y más.

Sin romper el beso, la empujo hacia atrás hasta que sus piernas tocan el escritorio. Me tomo mi tiempo para deslizar mis manos por sus hombros y su espalda, la agarro por la cintura y la subo al escritorio. Ella se sienta y envuelve sus piernas alrededor de mi cintura. Y yo me meto en ella, presiono aún más mi cuerpo contra el suyo.

Me inclino, decidido a tenerla allí mismo.

Estoy a punto de correr hacia la puerta para cerrarla, cuando oigo que se acercan unos nuevos pasos.

Respiro con fuerza, rompo el beso y apoyo mi frente en la de Thea. 

—Demonios.

—¿Qué pasa? —pregunta, suena tan sin aliento como yo. 

—Tenemos compañía.

Doy un gran paso atrás e inhalo una bocanada de aire fresco para calmarme antes de que nuestra compañía irrumpa en la habitación. Pero el olor de Thea está por todas partes, y es difícil calmarme cuando me mira con ojos de cachorro.

Me quejo.

Se oye un golpe en la puerta, dos segundos antes de que se abra de un empujón.

Luana mete la cabeza. Nos ofrece una sonrisa socarrona. 

—Espero no interrumpir nada.

Tiene oído de mujer loba. Ella sabe muy bien que interrumpe algo. 

—¿Qué quieres? —espeto.

Thea frunce el ceño. 

—¡Drake!

Luana levanta la barbilla hacia la ventana. 

—El sol se puso. Es hora de irse.

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